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Requiem por la bailarina de una caja de música

Y no podía faltar el estupendo resumen del maestro Enrique Bienzobas

Los Sábados Negros de ayer, 27 de marzo, completó el aforo, yo creo que habría un centenar de personas.

El tema era atractivo, por un lado cuatro amigos de Holmes nos hablaron de su personaje, por otro Marcelo Luján y José Ramón Gómez nos hablaron de sus respectivas obras.

Durante la primera parte pudimos oír a José Luis Errazquin dándonos las claves de por qué les gusta Sherlock Holmes, en torno a su omnipotencia y fragilidad, esos elementos que lo hacen sutil y atrayente. Juan Requena, mediante el recurso del arte -si bien los asiduos echamos en falta a nuestra Teresa Alonso y sus explicaciones negroartísticas- y, con base en un lienzo de Gastón Bussière y en una escultura de Emmanuel Frémiet nos habló de La banda moteada y El hombre que reptaba. En el turno de Luis de Luis, el inefable lector en Estudio en Escarlata, miembro del Círculo Holmes, colaborador en el Boletín Ramón, entre otras cosas a cual más interesante, nos recomendó, como en todos los Sábados Negros, una obra de Conan Doyle (tanto Holmes casi olvidamos a su creador), Aventuras de Sherlock Holmes, relatos publicados originalmente en la revista Strand, que dieron origen a la leyenda Holmes por el gran éxito alcanzado con dichos relatos. Por último Carlos Díaz Maroto nos habló de una película de Billy Wilder, La vida privada de Sherlock Holmes a través de una escena en la que el pobre Watson queda en situación ridícula (por cierto, la censura de los pechos de la fallecida pareció absolutamente ridícula). Las palabras de despedida de Holmes fueron de Borges a través de Luis.

La segunda parte de la sesión de ayer, la verdadera sesión negra, se inició con la huída de algunos de los miembros de la mesa que habían hablado de Holmes y algunos otros del público, en una falta absoluta de respeto por el organizador del evento, Manuel Rodríguez y su equipo, por la librería Traficantes de Sueños que presta sus instalaciones (y su agua para los conferenciantes), por los otros participantes en la sesión de ayer y por el público.

Y, antes de pasar a comentar brevemente la segunda sesión diré que a mi tan solo me ha sabido entusiasmar por Holmes y Doyle el entrañable poeta Jesús Urceloy, sabio editor de Todo Sherlock Holmes (Madrid, Cátedra, 2005). Pero con todo, las historias evasivas de Holmes, donde más bien se trata de solucionar un acertijo, importándole un comino la situación social –segunda mitad del siglo XIX y primera del XX, con el movimiento obrero en auge, con una sociedad victoriana hipócrita, con sucesivas crisis de sobreproducción capitalista que llevan inevitablemente al imperialismo, nacionalismo y guerra…, de lo cual nada se dice y nada se dijo ayer-, cuando, a decir de PIT-II y que el cartel anunciador de los Sábados Negros lo refleja fielmente, “una buena novela negra comienza contándonos un crimen y termina contándonos como es la sociedad”. Esos acertijos, esa literatura de evasión, sin comprometerse con la sociedad, no es la que a mi me guste.

Dicho lo cual Gómez y Luján nos hablaron de sus novelas. Para José Ramón su historia, que parece estar continuando, Réquiem por la bailarina de una caja de música, tuvo su origen en las historias que le contaba su abuelo cuando paseaba con él y su hermano por las calles de Ciudad Real –cuya bella ex concejala de cultura, Lydia Reyero, dará un curso de literatura gótica en la librería Un cuarto propio-. Si desean ustedes saber más de la novela léanla o, en su defecto (grandísimo defecto), pueden leer el comentario vertido en Liberty en el mes de enero de este año.

Y Marcelo Luján nos habló de La mala espera, ganadora del XIII Certamen Literario de Ciudad de Getafe de Novela Negra del año pasado. Historia de inmigrantes, de rechazos y “de cómo pesa y abruma y rompe no poder consumar una venganza”. Confesó Luján que La mala espera empezó como una novela sobre la inmigración y terminó siendo negra, lo cual quiere decir que no se ocupó en absoluto de los cánones de la novela negra. Eso está bien, las normas están hechas para saltarlas, transgredirlas y hacer entonces literatura.

Agradecemos, pues, a Manuel, a José Ramón y a Marcelo la sesión que recuperó la negrura de los Sábados Negros.

Mas información en el blog Liberty: http://ebienzobas.blogspot.com/

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