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Requiem por la bailarina de una caja de música

La Bailarina en un artículo imprescindible sobre la novela negra en Castilla La Mancha

La Bailarina en un artículo imprescindible sobre la novela negra en Castilla La Mancha

Toledo Novela negra en el corazón de la Mancha De Plinio a Martín Aldana, el género negro en Castilla-La Mancha goza de más calidad que cantidad, por lo que los autores del reportaje instan a los jóvenes escritores de la tierra a bucear en este interesante subgénero narrativo que tanto engancha al lector. La presencia del mal es siempre garantía de éxito por rafael gonzález casero y santiago sastre 

 Obviamente la novela negra pertenece al género narrativo, pero lo que no resulta fácil es definir lo que es el subgénero de la novela negra. Una reflexión interesante al hilo de esta definición es la que sostiene el escritor asturiano Paco Ignacio Taibo II: «Una novela negra es aquella que tiene en su corazón un hecho criminal y que genera una investigación. Lo que ocurre es que una buena novela negra investiga algo más que quién mató o quién cometió el delito, investiga a la sociedad en la que los hechos se producen. Empieza contando un crimen y termina contando cómo es esa sociedad». Fotograma de la popular serie «Plinio», jefe de la Policía Municipal de Tomelloso Lorenzo Silva Escena de la película «El alquimista impaciente» basada en la novela homónima de Lorenzo Silva Fotograma de la serie «Petra Delicado», novela homónima de la almanseña Alicia Giménez Bartlett José Ramón Gómez, autor de la novela «Réquiem por la bailarina de una caja de música». 

 De todas formas pensamos que la discusión sobre las etiquetas (novela de misterio, detectivesca, de suspense, negra-criminal…) es un poco estéril y que quizá sea suficiente afirmar que lo habitual es que en este tipo de novelas haya una ruptura de una situación de normalidad (con un asesinato o una desaparición) y que alguien se encargue de conocer la verdad o de hacer justicia o de resolver el caso (el detective privado o el comisario). Otro elemento destacable es que las novelas negras suelen ser un reflejo directo o una especie de termómetro moral de la sociedad en la que vivimos. No se trata de hablar de mundos idílicos ni imaginarios sino de la presencia del mal que, pese a la teoría del buen salvaje de Rousseau, está presente allí donde se encuentra el ser humano (ya viva en un pueblo perdido en la montaña o en una gran ciudad). Se puede acentuar más o menos el darwinismo de la realidad social o emplear el lenguaje de forma más o menos descarnada. Quizá según estén presentes esos rasgos o no las novelas puedan ser más negras o más tirando hacia el gris. Vivimos un momento de apogeo de este subgénero literario. Uno de los libros más vendidos este verano ha sido la novela «Crimen en directo», de la escritora sueca Camila Lackberg. Desde un punto de vista literario, se acomodan al clásico esquema narrativo de planteamiento, nudo y desenlace. Pensamos que el éxito de la novela negra tiene mucho que ver con el argumento, en concreto con la disposición in crescendo de una historia que pretende atrapar al lector no con subordinadas rimbombantes sino con una trama bien urdida.

En Castilla-La Mancha En Castilla-La Mancha ha habido y hay muchos cultivadores del género narrativo (y muy buenos) pero no tantos del tipo de novela al que se alude con el color negro. Sin duda Francisco García Pavón, nacido en 1919 y fallecido en 1989, sigue siendo el rey, el «number one». Es uno de los exponentes más significativos con las aventuras del jefe de la policía municipal de Tomelloso Manuel González, alias Plinio, ayudado con su Dr. Watson particular: el veterinario don Lotario. Acaso representa un intento serio y divertido de hacer una novela negra o policíaca de corte manchego, no exenta de crítica social, ambientada en el terruño y reflejando el ambiente sociopolítico de los años de la postguerra. Sus novelas, en las que desempeña un papel fundamental la contraposición entre la vida rural y la urbana, son divertidísimas. Como es sabido, se hizo una serie televisiva, protagonizada por Antonio Casal, con sus aventuras. En nuestra opinión su obra debería ser más conocida. Ediciones Soubriet editó, gracias a la Diputación de Ciudad Real y al Ayuntamiento de Tomelloso, las obras completas de García Pavón en 1996, pero esta edición ya está agotada. Salvo algunos libros menores no se han vuelto a editar sus narraciones protagonizadas por Plinio más exitosas (como por ejemplo «El reinado de Witiza», «El rapto de las sabinas» y «Las hermanas coloradas»). ¿Por qué? No lo sabemos. Quizá sea por problemas relacionados con los derechos de autor. Desde luego que este silencio es muy negativo para el autor y puede terminar por ser desconocido entre las generaciones más jóvenes. También de Ciudad Real es el escritor José Ramón Gómez, que ha publicado su primera obra en este género, titulada «Réquiem por la bailarina de una caja de música», ambientada en la Ciudad Real de 1925, época en la que la pobreza se daba la mano con la alta burguesía. En el marco del asesinato de una chica, el autor destaca que lo que convierte a alguien en sospechoso es su condición de macho alfa; es decir, el típico macho hispánico que en determinados ambientes de provincias tiene la pinta de tomarse la justicia por su mano. Del pueblo albaceteño de Almansa es Alicia Giménez Bartlett, aunque vive desde 1975 en Barcelona. En su producción literaria destacan las novelas protagonizadas por la inspectora Petra Delicado y su ayudante el subinspector Fermín Garzón, que empezaron su andadura en 1996 con la novela «Ritos de muerte» y cuya última entrega es «El silencio de los claustros». En este caso la inspectora se enfrenta al asesinato de un monje y a la desaparición de la momia de un beato en un convento de monjas. Sus novelas nos permiten analizar la realidad de la novela negra desde el punto de vista femenino. Abundan en su obra reflexiones sobre el amor y la soledad (por ejemplo es paradigmático el caso de su libro «Nido vacío»). Petra es una mujer dura (de ahí el significado de su nombre), un poco asocial a la que no le gustan los convencionalismos sociales y que, después de dos divorcios, se casa con un señor que tiene tres hijos de un matrimonio anterior. También hicieron con estos personajes una serie de televisión protagonizada por Ana Belén y Santiago Segura (éste en un papel poco creíble, por cierto).

En Toledo destaca el santanderino afincado desde hace muchos años en el pueblo de Argés, Julián Ibáñez. Este autor ya destacó con una novela titulada «La triple dama», que vio la luz en 1980 y que él aupó a la primera línea de la literatura del género negro. En sus novelas hay mucha acción, un buen manejo del ambiente de los coches (aunque el autor no tiene carnet de conducir) y de los bares y clubes de carretera. Sus últimos libros han aparecido avalados por algún premio. Entre sus últimos títulos podemos mencionar la excelente «La miel y el cuchillo», «El baile ha terminado» y la recientísima «Giley», ambientada en la zona de Puertollano, que quedo finalista del premio RBA de Novela Negra (que con sus 125.000 euros de premio es el mejor dotado de su género en el mundo) que ganó en el 2008 Andrea Camilleri con «La muerte de Amalia Sacerdote». Julián Ibáñez ha destacado también en el terreno de la novela juvenil con títulos como «Crimen supertranquilo», «Los gorilas no bromean con la corbata», «El beso del Samurai» y «Me gusta ayudar a las pelirrojas». Sus novelas tienen un ritmo vertiginoso y destacan sobre todo por la presencia de la acción, que pone a los personajes en el filo de la navaja. Dentro de genero narrativo es relevante reseñar el Premio de Novela Negra que fue instaurado por la diputación de Albacete. Los ganadores y finalistas de este premio fueron publicando sus novelas en la colección «Letra Negra» dirigida por Antonio Belmonte. En esta colección, que comenzó su andadura en 1996, han publicado autores como Miguel Ángel Carcelén (suyo es el primer título de esta colección: «¿Oiste al mirlo silbar mi nombre?»), Juan Carlos Palma y Juan García Ródenas. En este ámbito sería conveniente destacar el Club de Novela Negra «Taiga», que se reúne en la librería del mismo nombre en Toledo ¡desde hace más de cinco años! Prácticamente la inauguración de esta librería coincide con la creación de este club de lectura. Allí han acudido a presentar sus libros autores de la talla de Lorenzo Silva (que presentó «La dama en el espejo»), Andreu Martín («El blues del detective inmortal») y Juan Madrid («Pájaro en mano», en la que no aparece su conocido detective Toni Romano), además del cuasitoledano Julián Ibáñez (que presentó «El baile ha terminado», un caso en el que toman protagonismo las relaciones entre la Guardia Civil, la Policía Nacional y la Ertzaintza a la hora de la lucha antiterrorista).

 Dentro de poco verá la luz, en Ediciones Trébedes, la novela «Mazapán amargo» de Joaquín García Garijo y Santiago Sastre gracias a una beca de la Consejería de Educación y Cultura de Castilla-La Mancha. Esta novela pretende ser el nacimiento de Martín Aldana, un inspector que ha sido destinado a la Comisaría de Policía de Toledo, y que en su primer caso debe resolver el asesinato de un vigilante del Museo de Santa Cruz cuyo cadáver aparece en una zona del Valle. Una conclusión que se debe extraer sobre el género negro en Castilla-La Mancha es que no ha sido un estilo narrativo muy cultivado. Sería bueno que nuestros escritores, y especialmente los jóvenes, dejaran de hacer el sueco y comenzasen a trabajar mucho más este género. En cualquier rincón de la Mancha hay un Dr.Jeckyll dispuesto a convertirse en un Mr.Hyde. Y la búsqueda de la verdad y la necesidad de hacer justicia salpican a todo hijo de vecino.

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